Sou a Pacients > Educació grupal: educació diabetològica

Talleres grupales para diabéticos adultos

 Sobre esta guía

Autoras

  • Àngels Arévalo García. Enfermera. CAP Sant Antoni, SAP Litoral-Esquerre, del Ámbito Barcelona ciudad.
  • M. Antònia Viloca Llobet. Enfermera. CAP Numància, SAP Litoral-Esquerre, del Ámbito Barcelona ciudad.

Versión 1.0: publicada el 23 de febrero de 2012.

Próxima revisión: en febrero de 2015.

 Objetivos

Informar, educar y hacer interactuar a personas adultas con diagnóstico de diabetes mellitus tipo 2.

 A quién va dirigida 

Actividades de educación sanitaria grupal dirigidas a personas adultas con diabetes mellitus tipo 2, de edades comprendidas entre 40 y 80 años, de ambos sexos. Los grupos son de 15 a 18 personas, con material informático de apoyo en formato de presentación de diapositivas.

 Estructura de las sesiones 

Una sesión de una duración de 1,5 horas durante 5 semanas consecutivas, en el centro de trabajo. En la primera y en la última sesión se pasa un test, preintervención y postintervención que es rellenado por el paciente (test SUGAR) y en la última sesión es recomendable pasar un test de satisfacción.

Descargar la presentación 

 Introducción 

La educación sanitaria grupal permite, en menos tiempo, llegar a más personas y tiene el valor añadido de la interacción de los componentes del grupo, que hace que se refuercen los conocimientos adquiridos y  haya intercambio de experiencias.

La diabetes mellitus es un problema de salud prevalente en nuestra sociedad. La educación grupal estructurada, como complemento de la educación individual, mejora de manera significativa el control metabólico de la diabetes y, por lo tanto, podría disminuir las complicaciones.

 Educación grupal diabetológica 

1. Primera sesión

  • Concepto de la diabetes mellitus.
  • Historia de la enfermedad.
  • Situación actual de la diabetes mellitus: incidencia y prevalencia.
  • Tipos de diabetes mellitus.
  • Diagnóstico de la diabetes mellitus.

1.1. Concepto de la diabetes mellitus

Es la alteración metabólica por deficiencia de la secreción o acción de la insulina, hormona segregada por los islotes de Langerhans del páncreas. Su función es facilitar la entrada del azúcar a las células.

Como consecuencia, aumenta la concentración de glucosa en la sangre y esto causa complicaciones vasculares y neuropatías.

1.2. Historia de la enfermedad

El papiro, encontrado por Ebers, de 1550 a. C., ya hablaba del aumento de orina y de las normas para su tratamiento. El nombre diabetes significa «sifón» y se lo puso Demetrio de Apamea en el siglo II a.C. Galeno y Avicena atribuían la enfermedad al mal funcionamiento de los riñones.

La medicina antigua árabe recoge los síntomas más representativos: polidipsia, poliuria, polifagia y pérdida de fuerzas.

Paracelso (1493-1541) habla de enfermedad sistémica. Thomas Willis, en 1674, le da el apellido de mellitus, que significa «miel».

Es Langerhans (1847-1888) quien descubre las células beta de los islotes pancreáticos y Minkowsky, experimentando con animales, demostró que el páncreas produce la sustancia cuya ausencia provoca la enfermedad de la diabetes.

En 1922 se descubre el tratamiento con extracto de páncreas, y con esto se consigue que las expectativas de vida de una persona diabética se asemejen a las de una que no lo es. A Banting y Best les concedieron el premio Nobel de medicina en 1923 por esta investigación.

1.3. Situación actual de la diabetes mellitus: incidencia y prevalencia

La esperanza de vida en los pacientes diabéticos está disminuida y el coste que genera la enfermedad va en aumento. Los equipos de Atención Primaria disponen de accesibilidad, continuidad e integración de las curas para realizar una detección precoz de las complicaciones de la diabetes y promover la enseñanza del autocuidado.

Se habla de una prevalencia de un 6% en la población de nuestro país. No es igual en todas las franjas de edad: cuanto mayor es la edad más prevalencia existe. La incidencia es alta. Se estima que los casos de diabetes no conocidos son tantos como los diagnosticados.

1.4. Tipos de diabetes mellitus

  • Diabetes mellitus tipo 1: es la consecuencia de la destrucción de las células beta, que generalmente lleva a una deficiencia absoluta de la producción de insulina. Este tipo de diabetes se da más en jóvenes y la pueden tener también bebés y niños. Habitualmente el inicio se produce con una sintomatología aguda a causa de unos niveles muy altos de glucemia por falta de insulina.
  • Diabetes mellitus tipo 2: es la consecuencia de un defecto progresivo en la secreción de insulina junto con una resistencia a la insulina. Solo la mitad de las personas que la sufren tienen sintomatología, porque de entrada no acostumbra a haber síntomas. La edad de inicio generalmente es a partir de los 40 años y está muy asociada a la obesidad y al sobrepeso.
  • Diabetes mellitus gestacional: se define como la aparición de la diabetes durante el embarazo. Después del parto aumenta el riesgo de presentar diabetes mellitus tipo 2, con un 30% de posibilidades de recaída al cabo de 5 a 10 años.
  • Otros tipos de diabetes: puede ser por falta total o parcial del páncreas, consecutiva a cirugía, por medicaciones en dosis elevadas como por ejemplo corticoides o inmunodepresores, por un síndrome genético, por desnutrición, por infecciones, etc.

1.5. Diagnóstico de la diabetes mellitus

Los criterios de diagnóstico de la diabetes mellitus se exponen en la tabla 1.

Tabla 1. Criterios de diagnóstico de la diabetes mellitus

Criterios de diagnóstico

Glucemia basal ≥ 126 mg/dl (7 mmol/l), en dos ocasiones

Glucemia a las 2 horas (G2H) del TTOG ≥ 200 mg/dl (11,1 mmol/l), en dos ocasiones

Glucemia al azar ≥ 200 mg/dl (11,1 mmol/l) + síntomas típicos (poliuria, polidipsia y polifagia)

TTOG: Test de Tolerancia Oral a la Glucosa

Se consideran alteraciones del metabolismo de la glucosa o prediabetes:

  • Intolerancia a la glucosa (IG): G2H del TTOG ≥ 140 mg/dl (7,8 mmol/l) y < 200 mg/dl (11,1 mmol/l), en dos ocasiones.
  • Glucemia basal alterada (GBA): glucemia en ayunas ≥ 110 mg/dl (6,1 mmol/l) y < 126 mg/dl (7 mmol/l), en dos ocasiones.

2. Segunda sesión

  • Alimentación del diabético.
  • El ejercicio físico.
  • Deshabituación tabáquica.
  • Controles y autocontroles de las glucemias.

2.1. Alimentación del diabético

Las personas con diabetes tienen que procurar mantener unos niveles de glucemia (glucosa en la sangre) lo más normales posible. De esta manera pueden conservar la salud y evitar las complicaciones agudas y crónicas.

La primera medida que deben seguir es una alimentación correcta y adecuada a la enfermedad.

Hay que adecuar la alimentación a las necesidades individuales. Por lo tanto, depende del índice de masa corporal, de la actividad física que se desarrolla diariamente, del sexo, la edad...

El objetivo común es conseguir una ingesta alimentaria equilibrada en la distribución y proporción de los alimentos, y alcanzar, gradualmente, unos hábitos alimentarios y un peso correctos.

Clasificación de los alimentos
  • Proteicos, que tienen la función plástica de crear y reparar tejidos.
  • Glúcidos o carbohidratos, que proporcionan la energía a los músculos y al cerebro.
  • Lípidos o grasas, que se convierten en reserves de energía.
  • Sales minerales, vitaminas y agua (no son propiamente nutrientes).
Necesidades de los alimentos
  • Todos los grupos de alimentos son necesarios, pero en diferente proporción.
  • Las proteínas, orientativamente, han de constituir del 15 al 20% de la aportación calórica diaria, la mitad de origen animal, como los lácteos, los huevos, la carne, el pescado, y la otra mitad de origen vegetal, como las legumbres, los cereales o algunos frutos secos.
  • Los carbohidratos han de constituir del 55 al 60% de la aportación calórica diaria. Pueden ser de absorción rápida como el azúcar y la fruta, o lenta como el arroz, las patatas, los cereales y las legumbres. Las personas diabéticas no pueden tomar en su dieta habitual azúcar; la fruta ha de estar limitada a dos piezas pequeñas al día y los carbohidratos se han de tomar también en raciones pequeñas.
  • Los lípidos han de estar presentes en la dieta en un 25 al 30% del contenido calórico diario. Las grasas pueden ser saturadas e insaturadas; estas últimas se dividen en monoinsaturadas y poliinsaturadas. Las más beneficiosas para el organismo son las insaturadas, tanto las monoinsaturadas (aceite de oliva, aguacate, algunos frutos secos) como las poliinsaturadas (pescado azul, algunas semillas oleosas, algunos frutos secos).
  • Las sales minerales y las vitaminas se encuentran en los alimentos frescos, la fruta y las verduras. Son necesarias para el buen funcionamiento del organismo.
  • El agua no es un nutriente, pero es imprescindible para la vida. Hay que beber de 1,5 a 2 litros diarios.
  • La fibra de los vegetales es necesaria para un buen tránsito intestinal y especialmente en las personas diabéticas, para que la absorción de la glucosa sea más lenta.
Cómo tomar los alimentos

Los alimentos crudos conservan todas las propiedades, las vitaminas, las sales minerales, el agua y, sobre todo, tienen que ser lo más frescos posible, porque han sido recogidos recientemente y no han pasado por cámaras.

No todos los alimentos se pueden ingerir crudos. Cuando se tienen que cocer es mejor hacerlos poco elaborados, evitar los fritos y hacer un buen uso de los cocidos, la plancha y el horno.

La diabetes es la consecuencia del mal funcionamiento del páncreas, que no segrega la hormona insulina o la segrega más lentamente. No se puede dar mucho trabajo al páncreas comiendo hidratos de carbono en exceso, porque entonces trabaja lentamente y con dificultad.

Se tienen que tomar tres comidas al día, no copiosas, y dos o tres suplementarias, repartiendo los alimentos de manera variada y que contengan las calorías necesarias para cada persona. Hay que limitar el consumo de alcohol. Se tiene que revisar la cantidad de azúcares en los alimentos elaborados comercialmente.

2.2. El ejercicio físico

El ejercicio físico es necesario para todo el mundo. Ayuda a controlar el peso, favorece la circulación sanguínea, fortalece el corazón, ayuda a reducir el colesterol, los triglicéridos y la presión arterial y contribuye a mantener una buena salud mental.

El ejercicio físico es especialmente necesario para las personas diabéticas, porque facilita la entrada de azúcar a las células.

Se ha de adaptar a cada persona, según las posibilidades y los gustos, tiene que ser regular, mejor cada día, planificado, individual o en grupo. Se recomienda el ejercicio aeróbico de baja intensidad y larga duración y no hacer deportes de riesgo. Se tiene que practicar un mínimo de 150 minutos a la semana (30 minutos 5 días a la semana, o 50 minutos 3 días a la semana). El más recomendable es andar rápido, que es un ejercicio al alcance de todo el mundo.

Al hacer ejercicio físico hay que tener en cuenta:

  • Ir identificado, mejor acompañado. Llevar siempre glucosa encima: azúcar, pastillas de glucosa.
  • Respetar los horarios, la regularidad de las comidas, beber abundantes líquidos (agua).
  • Revisar los pies antes y después del ejercicio y utilizar calzado adecuado.
  • No excederse. Si el tratamiento incluye insulina o fármacos hipoglucemiantes, hay que ingerir un suplemento de carbohidratos de absorción lenta, si se hace ejercicio extra, antes de realizarlo.

2.3. Deshabituación tabáquica

La persona diabética y fumadora triplica el riesgo de sufrir patologías cardíacas, las posibilidades de complicaciones renales, de retinopatías, de úlceras en las piernas y de infecciones. El tabaco incrementa la gravedad y la frecuencia de las complicaciones microvasculares y macrovasculares en los pacientes diabéticos.

2.4. Controles y autocontroles de las glucemias

El control de las glucemias se hace por indicación del equipo sanitario. Acostumbra a ser entre 3 y 6 meses. La glucemia en sangre venosa se extrae en ayunas. La hemoglobina glucosilada es una determinación que nos dice cómo ha sido globalmente la glucemia en las últimas semanas.

El autocontrol se hace con sangre capilar en ayunas o al cabo de 2 horas de haber empezado a comer. También es el equipo sanitario quien tiene que marcar la frecuencia de las determinaciones. Se recomienda a pacientes de difícil control o con tratamiento con insulina. Se denomina perfil a las diversas determinaciones de glucemia que se hacen en un día.

3. Tercera sesión

  • Tratamiento no farmacológico.
  • Tratamiento farmacológico:
    • Antidiabéticos orales.
    • Insulinas.

3.1. Tratamiento no farmacológico

Se trata de la dieta y el ejercicio físico, que hemos comentado antes. Son muy importantes, constituyen la base del tratamiento. Si no se hacen bien, es difícil controlar la diabetes.

3.2. Tratamiento farmacológico

Antidiabéticos orales

Cuando la dieta correcta y equilibrada y el ejercicio adecuado y periódico no son suficientes para normalizar la glucemia, hay que instaurar antidiabéticos orales.

Hay varios fármacos con diferentes mecanismos de actuación. La elección del tratamiento depende del paciente y el momento de evolución de la enfermedad. No siempre son bien tolerados y en ocasiones hay que hacer cambios; se puede tomar más de un antidiabético oral a la vez.

a) Metformina: provoca disminución de la producción hepática de glucosa y facilita que los tejidos la puedan utilizar. No produce hipoglucemias ni aumento de peso (EFG, Dianben®).

b) Secretagogos de insulina: estimulan la secreción de insulina preformada en el páncreas. Se tienen que tomar antes de las comidas principales y pueden provocar hipoglucemias, así como aumento de peso. Los antinflamatorios (AINE), los antifúngicos, el alopurinol, los antidepresivos tricíclicos y el alcohol pueden interactuar entre sí.

  • Sulfonilureas: aumenten la secreción de insulina, por ejemplo:
    • Glibenclamida: Glibenclamida EFG®, Daonil®, Euglucon®, Glucolon®, Norglicem-5®
    • Gliclazida: Gliclazida EFG®, Unidiamicron®, Diadistane®
    • Glimepirida: Glimepirida EFG®, Amaryl®, Roname®
    • Glipizida: Minodiab®
  • Glinidas: aumentan la secreción de insulina posprandial:
    • Repaglinida: EFG®, Novonorm®, Pareglin®, Prandin®
    • Nateglinida: Starlix®

c) Glitazonas: disminuyen la resistencia periférica en la insulina y aumentan la sensibilidad a la insulina de los tejidos adiposo y muscular, y del hígado. Pueden hacer aumentar de peso, en parte, por retención de líquidos. Se pueden tomar con los alimentos y sin ellos. No se debe asociar a la insulina y no provocan hipoglucemias. Las dos glitazonas comercializadas están siendo vigiladas estrechamente por la posibilidad de producir efectos secundarios relevantes.

  • Rosiglitazona: Avandia® (retirada del mercado en el 2010 por aumento del riesgo de infarto de miocardio [1])
  • Pioglitazona: Glustin®, Actos®

d) Inhibidores de la alfaglucosidasa: retrasan y disminuyen la absorción de los hidratos de carbono y reducen los niveles de glucemia posprandial de las comidas. Tienen que tomarse durante la comida y con mucha agua. No es un tratamiento de primera elección, puesto que reduce poco los niveles de glucemia y provoca efectos adversos gastrointestinales (diarrea, flatulencia).

  • Acarbosa: EFG®, Glumida®, Glucobay®
  • Miglitol: Diastabol®, Plumarol®

e) Inhibidores de la dipeptidil-peptidasa 4: aumento de la secreción de insulina posprandial y reducción de la secreción de glucagón.

  • Sitagliptina: Januvia®, Ristaven®, Tesavel®, Xelevia®
  • Vildagliptina: Galvus®, Jalra®, Xiliarx®
Insulina

La insulina se inyecta subcutáneamente con aguja y jeringa convencional, con bolígrafos recargables, con bolígrafos de un solo uso o con infusores de insulina. La presentación de las insulinas es con una concentración de 100 unidades/ml, en solución o suspensión; esta última hay que removerla antes de administrarla para que se reparta uniformemente.

La conservación de la insulina tiene que ser en frigorífico entre 2 y 8 ºC. La que está en uso se puede mantener 1 mes a temperatura ambiente, siempre que no supere los 30-35 ºC; en este caso, se tiene que guardar en una bolsa isotérmica o en el frigorífico.

Hay que aprender desde el primer día a administrarse la insulina. Incluso las persones invidentes tienen que hacerlo: los bolígrafos de insulina están preparados para poder dosificarlos con el sonido. Las zonas de punción se han de ir rotando para evitar hipertrofias o induraciones que impidan una buena absorción de la insulina. En la barriga se absorbe más rápido, a continuación en los brazos y los muslos, y el lugar de absorción más lenta son las nalgas. Las insulinas rápidas es mejor inyectarlas en la barriga y las lentas, en los muslos y nalgas.

Desde el primer día hay que explicar los síntomas de la hipoglucemia (mareo, sudoración, alteraciones visuales) y su tratamiento (azúcar de rápida absorción). En caso de hipoglucemia con pérdida de conciencia, hay que administrar glucagón (Glucagen Hipokit®) por vía subcutánea o intramuscular; si no se recupera, hay que administrar un segundo vial al cabo de 10 minutos. Es importante instruir a la familia en la manera de administrarlo.

Las insulinas se clasifican por el tiempo de inicio de acción y la duración del efecto (tabla 2).

Las insulinas humanas tienen la misma estructura que la humana y los análogos de insulina humana son variaciones modificadas.

Tabla 2. Tipos de insulina

Tipos de insulina

Inicio

Pico

Duración

Insulina rápida

Humana: Atrapid®

Análogos: Aspart (Novorapid®), Lispro (Humalog®)

 

30 - 60 min

5 - 10 min

 

2 - 4 h

1 - 2 h

 

6 - 8 h

2 - 5 h

Insulinas de acción intermedia

Isófana NPH: Humulina®, Insulatard®

Análogos NPL: Humalog®

 

1 - 2 h

1 h

 

4 - 8 h

2 - 8 h

 

18 - 20 h

15 h

Mezclas

Rápida + NPH: Mixtard 30®, Humulina 30/70®

Aspart + NPA: Novomix 30®

Lispro + NPL: Humalog Mix 25® y 75® 

 

30 min

10 - 20 min

15 min

 

2 - 8 h

1 - 3 h

30 - 70 min

 

20 h

20 h

15 h

Análogos lentos de insulina

Detemir (Levemir®)

Glargina (Lantus®)

 

1 - 2 h

1 - 2 h

 

-

-

 

10 - 18 h

18 - 24 h

4. Cuarta sesión

Las complicaciones agudas de la diabetes:

  • La hipoglucemia.
  • La hiperglucemia.
  • La cetoacidosis y el coma hiperosmolar.

Las complicaciones crónicas de la diabetes:

  • Las macroangiopatías.
  • Las microangiopatías.
  • La prevención de las complicaciones crónicas y agudas.

4.1. Hipoglucemia

La hipoglucemia es el descenso de la cantidad de glucosa en la sangre por debajo de 60 mg/dl. La pueden sufrir las personas tratadas con insulina y algunos tipos de antidiabéticos orales (principalmente sulfonilureas).

Los primeros síntomas autonómicos pueden ser: sudor frío, temblores, mareo, ansiedad, hambre, náuseas, palpitaciones, hormigueo alrededor de la boca, palidez. Posteriormente, si no se soluciona aparecen los síntomas neuroglucopénicos: dificultad para pensar, debilidad, cansancio, dolor de cabeza, irritabilidad, agresividad, cambio de carácter, falta de coordinación, visión doble o borrosa, dificultad para hablar, confusión, somnolencia (no tienen que estar todos presentes).

Las causas más frecuentes de las hipoglucemias son:

  • No comer o retardar el horario de la comida después de haberse administrado insulina o tomado antidiabéticos orales.
  • Administrarse más insulina de la que necesita por error. Si el paciente se da cuenta, debe comer carbohidratos inmediatamente.
  • Hacer más ejercicio del habitual; también debe tomar un suplemento de carbohidratos.
  • La ingesta de alcohol puede provocar hipoglucemias graves.

En el momento en que se notan los primeros síntomas hay que actuar inmediatamente tomando glucosa, en forma de azúcar, pastillas de glucosa, colas o zumo de fruta, que son carbohidratos de absorción rápida. Si el paciente está inconsciente, hay que administrar glucagón, que es una hormona de contrarregulación de la insulina, por vía parenteral; si no se recupera, al cabo de 10 minutos, se administra una segunda dosis.

Una vez recuperado se tiene que tomar un suplemento de carbohidratos de absorción lenta (fruta o pan) para evitar recaídas.

4.2. Hiperglucemia

La hiperglucemia es el aumento excesivo de la cantidad de glucosa en la sangre, con valores superiores a 200 mg/dl. Cualquier persona diabética, ya sea haciendo dieta y ejercicio solo o tomando antidiabéticos orales o insulina, puede presentar una hiperglucemia.

La sintomatología puede ser de nada a mucho: mucha sed, boca pastosa, orinar mucho, cansancio, irritabilidad, visión borrosa, calambres en los pies, llagas e infecciones que se curan con dificultad, picor en los genitales.

Las causas más frecuentes de la hiperglucemia son:

  • Tomar alimentos con mucho azúcar, como bebidas refrescantes, pasteles, helados, chocolate…
  • Tomar más cantidad de fruta, cereales, lácteos…
  • No hacer suficiente actividad física o ninguna.
  • No tomar los antidiabéticos orales o no administrarse la insulina.
  • Algunos medicamentos (corticoides, diuréticos).
  • Tener una infección, sobre todo con fiebre.

En el momento en que se sabe que los valores de glucemia son altos hay que tomar mucha agua, aunque no se tenga sed, para no deshidratarse. No hay que olvidar tomar la medicación, ya sea antidiabéticos orales o insulina. No hay que dejar de comer las cantidades indicadas de leche, fruta y cereales. Si la glucemia es superior a 300 mg/dl, hay que mirar si existe acetona en la orina. Si persiste, debe consultar al equipo sanitario...

4.3. Cetoacidosis y coma hiperosmolar

Es la complicación de la hiperglucemia con aparición de cuerpos cetónicos en la sangre que puede llevar a una deshidratación con niveles de osmolaridad altos. Es motivo de derivación urgente al hospital.

Hay una deficiencia total o parcial de insulina, que se puede unir a un aumento de ejercicio físico o a una infección. Las más frecuentes son las urinarias y las respiratorias, que hacen que aumente el requerimiento energético del organismo. Como la glucosa es inefectiva por falta de insulina, se establece una oxidación anómala de los ácidos grasos.

La sintomatología puede ser variada, en función de la gravedad del cuadro: aliento de manzana, vómitos, dolor de estómago, dificultad al respirar, aumento de la diuresis (orinar mucho), hipovolemia, shock, parada cardiovascular.

4.4. Macroangiopatías

Son las afectaciones de los grandes vasos sanguíneos, con especial repercusión sobre la circulación coronaria, cerebral y de las extremidades inferiores.

  • Cardiopatía isquémica. La angina y el infarto de miocardio son de dos a tres veces más frecuentes en personas diabéticas que en las que no lo son. En las personas diabéticas se puede dar lo que se denomina isquemia silente o asintomática o dolor y molestias torácicas atípicas.
  • Enfermedad cerebrovascular. Los accidentes cerebrovasculares transitorios o definitivos y su repetición, que puede provocar demencia vascular, son más frecuentes en enfermos diabéticos y más jóvenes que en el resto.
  • Vasculopatías de las extremidades inferiores. La claudicación intermitente que progresa gradualmente se caracteriza por dolor en la zona de los músculos gemelos al andar que se acaba sintiendo también en reposo. Todo esto, sumado a las neuropatías, tiene un papel muy importante en el desarrollo del pie diabético.

4.5. Microangiopatías

Son las afectaciones vasculares de arteriolas y capilares. Las zonas más afectadas  son la retina y los riñones.

  • Retinopatía diabética. Es debida a las alteraciones en la microcoagulación de la retina. Fases: 

1. No proliferativa, sin isquemia.

2. Preproliferativa o isquémica.

3. Proliferativa, isquemia y nuevos vasos de mala calidad que se rompen; las cicatrices pueden provocar desprendimiento de retina y ceguera.

El diagnóstico y el seguimiento se hacen cada año (o cada 2 años si los controles previos son buenos) mediante examen del fondo de ojo. El tratamiento es por fotocoagulación con láser para evitar la progresión.

  • Nefropatía diabética: puede acabar en insuficiencia renal terminal con diálisis o trasplante.
  • Neuropatía: se manifiesta con trastornos sensitivos (hormigueo, dolor, anestesia) y motores (pérdida de tono muscular).

4.6. Prevención de las complicaciones agudas y crónicas

  • Mantener un buen control glucémico.
    • Glucemia basal y preprandial: 90-130 mg/dl.
    • Glucemia posprandial: < 180 mg/dl.
    • HbA1c < 7%.
  • Controlar los factores de riesgo cardiovascular:
    • Tensión arterial < 130/80 mmHg.
    • Colesterol total < 200 mg/dl, LDL<100 mg/dl, HDL> 40 mg/dl, triglicéridos <150 mg/dl.
    • No fumar.
    • Evitar el sobrepeso.
  • Vacunarse contra la gripe, el neumococo.

5. Quinta sesión

Atención de la persona con diabetes:

  • Cuidado de los pies.
  • Cuidado de la boca.
  • Consejos para prevenir las lesiones de la piel.
  • Consideraciones psicosociales.

5.1. Cuidado de los pies

Una de las complicaciones de la diabetes es la alteración de la circulación sanguínea y la afectación de las terminaciones nerviosas que llegan a los pies.

Es necesario inspeccionar y cuidar diariamente los pies. Cada día hay que valorar el color de los pies (rojos, pálidos o rosados), la temperatura, la piel (seca o con exceso de sudor), y si hay hormigueo, rampas, dolor en reposo, al andar, en los gemelos...

La higiene de los pies tiene que ser esmerada. Hay que lavarlos cada día con agua tibia y jabón, sin dejarlos en remojo más de 5 minutos. Secar sobre todo entre los dedos e hidratar la piel de pies y piernas. No deben usarse callicidas ni productos irritantes. Para cortar las uñas, no hay que usar tijeras, cortaúñas, ni ningún instrumento que pinche o corte, sino que hay que limarlas rectas frecuentemente con una lima de cartón.

Los calcetines y las medias tienen que ser cómodos, transpirables, sin costuras, de fibras naturales. Los zapatos deben ser cómodos, transpirables, flexibles, con suela gruesa, que no hagan rozaduras, hay que cambiarlos a menudo y comprarlos siempre por la tarde, cuando el pie está más dilatado.

No hay que usar bolsas de agua caliente ni almohadillas. No acercarse a fuentes de calor como pueden ser chimeneas, estufas, hogares, brasas.

Anualmente, el equipo sanitario tiene que hacer una revisión.

5.2. Cuidado de la boca

Todo el mundo tiene que tener cuidado de la boca y la conservación de las piezas dentarias. Por el riesgo de infección aumentado en los diabéticos, el cuidado tiene que ser más intensivo.

Hay que lavar correctamente la boca después de la comida con productos dentífricos que aconseje el odontólogo para prevenir caries y lesiones en la mucosa bucal. Hay que ir a las revisiones periódicas que se indiquen.

5.3. Consejos para prevenir las lesiones de la piel

Hay que tener conciencia de los riesgos que presenta una persona diabética de producirse lesiones cutáneas por las neuropatías. Cuando aparece la lesión hay que actuar rápidamente, lavar la herida, desinfectarla, proteger la zona dañada y consultar al profesional de enfermería.

Estar al corriente de la vacuna antitetánica.

5.4. Consideraciones psicosociales

La diabetes es una enfermedad sistémica y crónica que puede cambiar la vida de una persona, que se puede encontrar con un deterioro en su salud y un desconocimiento de la evolución que seguirá. A veces se le impone un cambio drástico en el estilo de vida, unas restricciones alimentarías, horarios más rígidos, actividades que no siempre gustan.

Es necesario un apoyo psicosocial por parte de la familia, los amigos y el entorno próximo. Se ha de entender que necesita un tiempo para la aceptación y la adaptación a la nueva situación.

Es bueno abrirse al máximo a las relaciones sociales y sobre todo con sus iguales, esto ayuda a no sentirse diferente y desgraciado. Hay asociaciones de diabéticos que organizan encuentros, charlas, salidas lúdicas, salidas turísticas y otras actividades. También existen cooperativas y tienen ventajas a la hora de comprar determinados productos relacionados con la enfermedad.

 Referencias

  1. Nissen SE and Wolski K. Effect of rosiglitazone on the risk of myocardial infarction and death from cardiovascular causes. The New England journal of medicine. 2007 Jun 14; 356 (24) :2457-71. link
  2. NIH. Diabetes mellitus. MedlinePlus. link
  3. García FJ, Malo F, Modroño FJ, López JL, Novo JM, Cunill N, , Meleiro L, Vázquez F, Fluiters E, Martínez A, Plana R, Pérez JA. Diabetes Mellitus tipo 2. Fisterra. 2011; 11 (23) link
  4. Grupo de Estudio de la Diabetes en Atención Primaria de Salud (GEDAPS) de la Societat Catalana de Medicina Familiar i Comunitària. Diabetes mellitus tipo 2: Protocolo de actuación. FMC. link
  5. Agencia Española de Medicamentos y productos sanitarios (AEMPS). Uso concomitante de insulina y pioglitazona: riesgo de insuficiencia cardiaca. Informe mensual sobre Medicamentos de Uso Humano y Productos Sanitarios. 2011; (Enero) link
  6. Nissen SE and Wolski K. Effect of rosiglitazone on the risk of myocardial infarction and death from cardiovascular causes. The New England journal of medicine. 2007 Jun 14; 356 (24) :2457-71. link
  7. María González Marcos, Dolors Perpinyà, Dolors Melció, Pilar Casellas, Santi Mir, María Teresa García . Efectividad de un programa de educación grupal estructurada en personas con diabetes mellitus tipo 2. Enfermería clínica. 2005; 15 (3) :141-146.
  8. American Diabetes Association. Diagnosis and classification of diabetes mellitus. Diabetes care. 2010 Jan; 33 Suppl 1 :S62-9. link
 
Web Mèdica Acreditada. Veure més informació